miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿QUE ES EL MALTRATO INFANTIL?

He  elegido esta definición ya que me preocupa tanto que en este mundo haya tantos menores que sean maltratados tanto por su familia como por la sociedad. Y que por estos actos se priven a los niños de su libertad o de sus derechos como a ellos les corresponde.
Existen diferentes tipos de maltrato, por los cuales voy a darles unas cuantas clases de maltrato que hay:
 
  • Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el menor, o que le coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada.
  • Abandono físico: situación en que las necesidades físicas básicas del menor, (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, vigilancia...), no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él.
  • Abuso sexual: Cualquier clase de placer sexual con un menor  por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso sino que puede utilizarse al menor como objeto de estimulación sexual, se incluye aquí el incesto, la violación, la vejación sexual (tocamiento/manoseo a un menor con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un menor que toque de manera inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un menor para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un menor, pornografía...)

  • Maltrato emocional: Conductas de los padres/madres o cuidadores tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorizaran al menor para que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional, social o intelectual del menor.
  • Abandono emocional: Situación en la que el menor no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y protección necesarios en cada estadio de su evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres/madres o cuidadores a las expresiones emocionales del menor  (llanto, sonrisa) o a sus intentos de aproximación.
  • Síndrome de Münchhausen por poderes: Los padres/madres cuidadores someten al menor a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por ejemplo mediante la administración de sustancias al menor).
  • Maltrato institucional: Se entiende por malos tratos institucionales cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual del profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del menor  y/o la infancia.

Indicadores de Maltrato Infantil

El menor  no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los menores que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficit emocional, conductual  y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al menor  en su desarrollo evolutivo.

Los problemas que tienen los menores  maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden "indicar" una situación de riesgo o maltrato.

A continuación expongo  una serie de indicadores que nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo hay que tener en cuenta que éstos por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que además debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen.

En el menor:
 
  • señales físicas repetidas (morados, magulladuras, quemaduras...).
  • niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
  • cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula).
  • cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente.
  • conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes.
  • relaciones hostiles y distantes.
  • actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,...).
  • conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad.
  • conducta de masturbación en público.
  • niño que evita ir a casa (permanece más tiempo de lo habitual en el colegio, patio o alrededores).
  • tiene pocos amigos en la escuela.
  • muestra poco interés y motivación por las tareas escolares.
  • después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc...).
  • presenta dolores frecuentes sin causa aparente.
  • problemas alimenticios (niño muy glotón o con pérdida de apetito).
  • falta a clase de forma reiterada sin justificación.
  • retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual.
  • presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
  • intento de suicidio y sintomatología depresiva.
  • regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad).
  • relaciones entre el menor  y el adulto se vuelve un secreto, reservado y excluyente.
  • falta de cuidados médicos básicos.

  • parecen no preocuparse por el menor.
  • no acuden nunca a las citas y reuniones del colegio
  • desprecian y desvalorizan al menor en público.
  • sienten a su hijo como una "propiedad" ("puedo hacer con mi hijo lo que quiero porque es mío").
  • expresan dificultades en su matrimonio.
  • recogen y llevan al menor al colegio sin permitir contactos sociales.
  • los padres están siempre fuera de casa (nunca tienen tiempo para...). 
  • compensan con bienes materiales la escasa relación personal afectiva que mantiene con sus hijos.
  • abusan de substancias tóxicas (alcohol y/o drogas).
  • trato desigual entre los hermanos.
  • no justifican las ausencias de clase de sus hijos.
  • justifican la disciplina rígida y autoritaria.
  • ven al menor como malvado.
  • ofrecen explicaciones ilógicas, contradictorias no convincentes o bien no tienen explicación.
  • habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del menor.
  • son celosos y protegen desmesuradamente al menor.
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